lunes, 28 de agosto de 2017

La conciencia de clase

La conciencia de clase es un elemento fundamental para avanzar en la lucha política contra la sociedad de explotación. 


El capitalismo es una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción. En ella se conocen tres clases sociales, los burgueses o capitalistas, los obreros o proletarios y la clase media o pequeña burguesía.
Una clase social según la definición marxista está definida por el lugar que ocupa en los medios de producción. Por ejemplo, la burguesía es la dueña de los medios de producción, la clase obrera es la que trabaja, que produce los bienes materiales y es la explotada por los capitalistas.
La pequeña burguesía no está relacionada directamente con la producción de bienes materiales, pero tiene el papel de gerenciar los beneficios de las empresas burguesas, de asesoría y de apoyo técnico a todo el proceso de producción.
La clase media es una clase privilegiada, mejor asalariada, con comodidades que no disfrutan los obreros. Son los administradores, técnicos de áreas de servicios, abogados, ingenieros, profesores, enfermeras, médicos y otros.
Cada clase tiene su conciencia, aunque no necesariamente la tienen todos sus miembros. La conciencia de clase es el conocimiento que tienen los individuos de la posición social e histórica de su clase. Karl Marx consideraba como clase en si, a todos los que pertenecen a una clase y clases para si, a todos los que tienen conciencia de clase.
La conciencia de clase es un elemento fundamental para avanzar en la lucha política contra la sociedad de explotación. Es la proyección de la realidad social concreta en el pensamiento de cada individuo, es la luz que alumbra sus pasos, su comportamiento y conducta en la diversidad social.
Los individuos dotados de conciencia luchan siempre por los intereses económicos y políticos de su propia clase. Es un antídoto contra las desviaciones ideológicas y las tentaciones económicas del estado burgués capitalista. Gracias a la conciencia de clase los dirigentes luchan por destruir la sociedad burguesa.
La conciencia social es el arma de combate de los que luchan, es la convicción de la necesidad de la emancipación de la esclavitud y de la explotación de la clase capitalista, que es dueña de los medios de producción, del poder político, de los mecanismos de opresión, de la alienación y represión a los trabajadores.
La conciencia de clase es el medio más poderoso que poseen los trabajadores y el pueblo, producto de los postulados teóricos que explican las injustas relaciones de explotación en la sociedad capitalista. Por medio de la conciencia se entienden las raíces de la pobreza, de la marginación económica y social, la exclusión en educación y en la salud que son derechos fundamentales del pueblo.
Al mismo tiempo la conciencia de clase es un escudo contra la traición, protege a los dirigentes en lucha contra las acciones perversas de la clase dominante, de atraerlos a sus filas con promesas superfluas, falsas, de alcances limitados e intrascendentes para desviarlos de la lucha reivindicativa, la lucha política y social.
La conciencia de clase es la mayor fortaleza de los gremios, fortalece además la moral de la clase trabajadora en lucha, impide que los líderes caigan en debilidades y se dobleguen durante los enfrentamientos con los explotadores en medio de la lucha y de las contradicciones de clases en la sociedad.
Pero la conciencia de clase no es únicamente conocimiento de la realidad y de las relaciones de explotación en la sociedad capitalista, es además sentimientos, es amor por la gente, por todos sus semejantes, es amor por los demás seres, por los animales y vegetales que viven en el planeta tierra. Es el sentir por los derechos de cada persona a tener alimentación, salud, educación y disfrute de una vida digna y sana.
La conciencia de clase es la fuerza de los cambios sociales. Es el alma que enciende la pradera. Es la energía vital de los dirigentes que luchan toda la vida.
Los dirigentes sin conciencia son una veleta, se dirigen hacia donde los lleve el viento, son huecos, son temerosos y cobardes, no son libres, no son confiables, no sirven para nada, sólo para traicionar.
Los dirigentes con conciencia de clase no claudican, no se venden, no traicionan, no se rinden, se mantienen firmes hasta el final.
La conciencia de clase es un antídoto contra la traición.
Inteligencia contra violencia.

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