jueves, 16 de junio de 2016

Un exnazi de 94 años espera sentencia por complicidad en muertes de 170,000 presos

Berlín, 16 jun (EFE).- Un exmiembro de las SS hitlerianas, el nonagenario Reinhold Hanning, escuchará mañana su sentencia tras ser juzgado por complicidad en la muerte de 170.000 presos de Auschwitz, el campo de exterminio nazi en el que el procesado sirvió como guardia con 23 años.


La fiscalía pide para el acusado seis años de cárcel; su defensa, la absolución, con el argumento de que ni participó directamente en esos asesinatos ni torturó y tampoco estuvo en la "rampa de la muerte" o selección de los presos destinados a la cámara de gas.

"Me avergüenzo de haber visto pasar tanto mal ante mis ojos sin haber intervenido", dijo el procesado en un momento del juicio celebrado en la Audiencia de Detmold (centro del país) cuando rompió su silencio, el pasado abril, para leer una nota pidiendo perdón a las víctimas.

A las palabras de Hanning, de 94 años y en silla de ruedas, siguió una larga explicación de su abogado, según el cual, pese a haber sido consciente -como todo aquel que sirvió en Auschwitz- del horror de esa maquinaria de la muerte, no participó de ella.

El juicio de Detmold, una ciudad de 73.028 habitantes del "Land" de Baja Sajonia, es un nuevo exponente de justicia tardía, en el que la acusación particular y representantes de los colectivos de víctimas aspiran a una condena simbólica.

Una absolución sería algo "macabro e indignante", en palabras del vicepresidente ejecutivo del Comité de Víctimas de Auschwitz, Christoph Heubner, ya que se trata "muy probablemente del último" juicio que pueda llevarse a cabo contra un exmiembro de las SS.

Por ello también el representante de la acusación particular Leon Schwarzbaum, superviviente del Holocausto, instó al procesado a explicar la realidad de Auschwitz, puesto que pronto no quedarán ni víctimas ni responsables de esos crímenes para contarlo.

Frente a las aspiraciones de justicia reparadora, la defensa presentó el perfil del joven que fue Hanning, 73 años atrás, cuando fue destinado a Auschwitz, donde sirvió de enero de 1943 a junio de 1944.

Nacido en diciembre de 1921, entró en las Juventudes Hitlerianas con 16 años; primero luchó en Francia y luego en Ucrania, hasta que resultó herido y se le inhabilitó para volver al frente.

Se le envió a Auschwitz, donde a diferencia de otros campos nazis -según su abogado- solo una mínima parte de sus 4.000 guardias servían directamente en la rampa de la muerte.

Se estima que en el más mortífero campo nazi fueron asesinados 1,1 millones de personas, en su mayoría judíos, pero también homosexuales, gitanos y comunistas, incluidos mujeres, niños o ancianos, fuera en las cámaras de gas, de hambre o de enfermedad.

El cargo de complicidad en 170.000 muertes corresponde a las que se calcula tuvieron lugar en el periodo en que sirvió ahí.

El juicio contra Hanning quedó visto para sentencia el pasado sábado, después de que el procesado desestimara hacer una última declaración sobre los crímenes que se le imputan.

Su juicio se inscribe en la serie de procesos impulsados por Alemania a raíz del caso del ucraniano John Demjanjuk, al que se extraditó desde EEUU en 2009 y que fue juzgado por complicidad en 28.000 asesinatos en Sobibor, asimismo en la Polonia ocupada.

Demjanjuk fue condenado en 2011 a cinco años de cárcel, tras un proceso interrumpido en varias ocasiones por el estado de salud del acusado, que asistió a las vistas en camilla o silla de ruedas y que se mantuvo en silencio durante los casi dos años que duró el juicio.

Murió diez meses después de escuchar sentencia en un asilo de ancianos, pero su caso creo jurisprudencia y posibilitó la apertura de otros sumarios por complicidad en el Holocausto.

Los juicios siguientes han estado marcados por dificultades parecidas. Algunos acabaron sobreseídos, pero otros sí se cerraron con sentencias simbólicas para procesados nonagenarios que, en su mayoría, aseguraron no haber explicado nunca lo que vivieron ni a su esposa, menos aún a sus hijos o nietos.

El año pasado, otro antiguo miembro de las SS, el llamado contable de Auschwitz, Oskar Gröning, de 94 años, fue condenado a cuatro años de cárcel por complicidad en 300.000 casos de asesinato.

A diferencia de Demjanjuk, Gröning y Hanning sí hablaron para pedir a su manera perdón a las víctimas y explicaron -con su propia voz o a través de sus abogados- la realidad de Auschwitz. EFE
Por Gemma Casadevall

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