viernes, 29 de abril de 2016

El fantasma de la desconfianza vuelve a golpear a la Junta.

La JCE realizó la primera prueba de conteo automático de boletas el pasado 10 de abril y hará otra el próximo domingo.Las dudas se siembran desde actores internos de la propia Junta Central Electoral (JCE) y se combinan con figuras externas, tanto del país como del extranjero, y eso genera un nivel de incertidumbre alrededor de cada proceso electoral que ha socavado históricamente la confianza que debe primar en los comicios. 


La supuesta parcialidad del presidente y miembros de la JCE, denuncias de dislocamientos y exclusiones del padrón, el centro de cómputos, por la transmisión y conteo de los votos, han sido siempre blancos de ataques contra el órgano de elecciones.

En la actual coyuntura, la implementación del conteo automatizado de las boletas, ha sido el motivo en que los actores políticos se han apoyado para generar desconfianza en torno a las elecciones. En la necesidad que se haga un conteo manual se han manifestado varios partidos de oposición, con más ahínco el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Alianza País y la Fuerza Nacional Progresista (FNP). 

Esos partidos han dicho que están de acuerdo con el conteo electrónico de las boletas, pero que también debe hacerse manual para mayor fiabilidad. Esos partidos se han apoyado en lo que establece la ley 275-97 para exigir el conteo manual de las boletas antes de que sean leídas por equipos electrónicos. 

“El secretario desdoblará la boleta leyendo en alta voz la denominación de la agrupación o partido a que corresponda la boleta y pasando ésta al presidente, quien la examinará y exhibirá a los demás miembros y delegados presentes”, establece el artículo 127, de la Ley Electoral dominicana. 

Cuando se planteó el conteo automatizado de las boletas, el presidente de la JCE, Roberto Rosario, explicó que el objetivo es “eliminar el factor humano” por considerar que uno de los mayores problemas que persisten en el escrutinio es el llenado de las actas por el personal de los colegios electorales.

En el 2012, en medio de las elecciones, se generó una crisis que terminó con la asignación de tres “centinelas” en el centro de cómputos por las dudas que se generaron sobre el director del centro de cómputos, Franklin Frías, por la renuncia del gerente de informática, Miguel Ángel García, entre otras razones por supuestas modificaciones a la base de datos sin su consentimiento. 

La crisis en el centro de cómputos se extendió hasta febrero del 2012 y para resolver el impasse fueron designados tres técnicos, Fabricio Gómez, Piña Kelyn Peña y Agustín López Nieto. Además, se auditaron el padrón y el centro de cómputos y esas investigaciones como la contratación de los técnicos implicó una inversión superior a los 16 millones de pesos en tres meses. Para esas elecciones también se denunció un supuesto dislocamiento de votantes en el exterior, especialmente en Nueva York, Estados Unidos y España.

La historia se repite

En las elecciones presidenciales del 2008, cuando se implementó por primera vez la transmisión de las actas de votación a través de escáneres, el candidato presidencial del PRD, Miguel Vargas, expresó su preocupación por la transmisión a través de esa tecnología y lo mismo expresó Guillermo Moreno, que en ese entonces era candidato presidencial de Movimiento Independiente Unidad y Cambio (Miuca) podrían ser manipulados “desde fuera”. 

Para esas elecciones, el miembro titular del organismo, Eddy Olivares, advirtió sobre la necesidad de blindar los equipos “para evitar que fueran hackeados”. En las elecciones del 2006, las denuncias de dislocamiento en el padrón de votantes centró el tema electoral. 

En esa ocasión, el entonces miembro del organismo, Roberto Rosario, advirtió que el cambio “podría provocar una crisis poselectoral”, según consta en una publicación del 4 de mayo del periódico Diario Libre. Los reportes señalaban que los dislocados eran 125 mil, pero la JCE admitió que eran 60 mil.

En el 2004, el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández, denunció exclusiones en el registro de votantes. “Ya nuestros técnicos nos han informado que hay cerca de 420 mil personas excluidas”, declaró el 15 de mayo. Al día siguiente Fernández ganó las elecciones con el 57% de los votos. 

En el 2003, el presidente del organismo, Manuel Ramón Morel Cerda, renunció por presión de los partidos políticos y a consecuencia de eso la JCE, fue dividida en dos cámaras.


Observación, otro factor que ha causado ruido 
La embajada de los Estados Unidos había expresado su interés de acreditar 26 miembros de su cuerpo diplomático para que participen como observadores de las elecciones, tema que generó ruidos al organismo. El pleno de la JCE decidió que los diplomáticos de los Estados Unidos pueden participar como invitados igual que los representantes de otros países. Igualmente, Participación Ciudadana se quejó de la tardanza de la JCE en atender sus solicitudes de participar como observadores del proceso. El pleno del órgano le acreditó mil observadores al movimiento cívico no partidista.

Otros temas que han afectado la JCE son las denuncias de compra de cédula. Por la desconfianza en la JCE, ha sido necesario la firma de pactos y creación comisiones.

Conteo
La implementación del conteo automatizado de las boletas, ha sido el motivo de discusiones.


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